La noche comenzó con el tradicional adornado de la Caseta y un tapeito entre amigos muy divertido.
Durante el picoteo, no pudo faltar el recuerdo a nuestros primeros años de montaje de la Caseta, allá por 1988... ¡que ya ha llovido!
Recordamos cómo nos reuníamos un mes antes para encalar la Caseta, rellenar el suelo de aquellos chinos que nos destrozaban los tacones, o colocar aquellos palés de madera con un chapón encima que hacía las veces de pista de baile. No sé cómo no nos rompíamos una pierna.
Y ese techo de la caseta al aire libre, que tapábamos con miles de farolillos, porque no teníamos ni toldos. Eso sí, nos tirábamos una semana colgando farolillos y agujereándonos los dedos con los alambritos.
O la decoración... aquellos aperos de labranza que nos prestaban de un cortijo unos amigos, y había que traer en furgonetas y luego colgar en las paredes de la caseta. en agosto , a más de 30 grados. Eso sí, la Caseta estaba preciosa.
Todos los socios y socias de aquella época, con sus niños pequeños (hoy adultos y nuevos socios, que traen a sus niños pequeños), con los trajes de flamencos todos los días, que había que lavarlos al llegar a casa para ponérnoslos al día siguiente otra vez.
Nos reímos mucho recordando aquella vez en que nos subimos al escenario todos, muy preparados con nuestros trajes, el tambor y las cañas, con aquel "yo me pongo mi sombrero, me pongo la medalla..." sonando en el equipo de música, que todo hay que decirlo, funcionaba con las cintas de cassette que llevábamos los socios. Cuando empezamos a hacer el play back, la gente que paseaba por la feria empezó a entrar a oír a aquel "coro rociero"... pero nunca defraudamos, nosotros también cantábamos esa sevillana escrita por Paco Velasco, socio fundador...
"Si te gusta la alegría, el cante, el baile, el papeo, y el beber con los amigos, tú ya eres de la Peña El Zaguán de Pepe Higo".
Y miles de anécdotas más, que se quedan para nosotros, los del Zaguán.
Ahora, 28 años después, tenemos una Caseta sencilla, bonita, con el suelo asfaltado, toldos y aire acondicionado. (¡Lo que ha cambiado... para bien!) donde se come divinamente y, sobre todo, donde todo el mundo puede encontrar un ambiente familiar y unos amigos de verdad.
Así que, damos el pistoletazo de salida, y la bienvenida a todos los que nos visiten.
¡VIVA LA FERIA DE MÁLAGA! ¡VIVA EL ZAGUÁN DE PEPE HIGO!
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